8 de diciembre de 1986 11:00 a.m.
Hijita, hijitos, como ya os anunciara anteriormente, aquí estoy; unos me sentirán… otros me verán entre los arbustos… otros apercibirán las perfumadas rosas de mi jardín del cielo… ¡y aún más, los enfermos que beban mi agua en mi gruta de oración serán aliviados unos, curados otros, obteniendo la salud y la paz..!
Hijita, donde yo pongo mis pies es como sembrar la semilla… ¡y he aquí, que la doctrina y el Evangelio se hacen cumplir por la fe que brota del corazón de quien me busca..!
Y yo os digo: Se salvarán todos… ya que la Iglesia renueva y llama a la fe ardiente… cuando se acercan sus hijos al aprisco de mi Divino Hijo… para alimentarse con su Cuerpo Místico… y hoy, hijita, ¡se alimentarán muchos..! Hoy es Fiesta de Ángeles en el mundo entero y aquí en mi Tierra de Promisión, ¡vengo a llamar al hombre a una reconciliación con sus hermanos..! ¡Yo vengo a dar paz al mundo y tranquilidad a los pueblos y naciones..! ¡Yo vengo a reinar en el corazón de los más humildes… y vengo a enternecer a los más soberbios y orgullosos… para que rectifiquen su actuación… acompañándome todos..!
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